La Asociación del Fútbol Argentino se encamina a rechazar el reclamo presentado por Vélez Sarsfield para que Boca Juniors sea eliminado de la Copa Argentina por la inclusión de seis futbolistas extranjeros en la planilla del partido de octavos de final. Según la postura que trasladaron fuentes de la casa madre del fútbol argentino al entorno del expediente, el caso no derivaría en la pérdida de puntos ni en la descalificación del equipo de la Ribera, que mantendría así su clasificación deportiva a los cuartos de final. El eje del análisis pasa por considerar que la irregularidad es de índole administrativa y no deportiva, ya que el sexto extranjero no llegó a ingresar al campo de juego.
El reclamo de Vélez se apoya en la normativa que establece un máximo de cinco futbolistas extranjeros habilitados para firmar la planilla de cada encuentro y denuncia que Boca incluyó a seis jugadores foráneos entre titulares y suplentes. El club de Liniers solicitó que se declare configurada la alineación indebida y, en consecuencia, que se le otorgue la clasificación a la siguiente instancia de la Copa Argentina, además de pedir que se suspendan los efectos deportivos del triunfo xeneize hasta tanto exista un fallo firme. La presentación fue elevada al Tribunal de Disciplina, que recibió la documentación y deberá expedirse formalmente sobre si existió o no infracción y qué tipo de sanción corresponde aplicar.
Dentro de la AFA, sin embargo, predomina un criterio jurídico y deportivo que apunta a no alterar el resultado obtenido en la cancha. En esa línea, se destaca la jurisprudencia que privilegia que “los puntos se ganan en el campo de juego” y que una infracción en la planilla, sin impacto concreto en el desarrollo del partido, no resulta suficiente para revertir un marcador ni para cambiar de manos una clasificación. El hecho de que el sexto extranjero no haya sumado minutos es uno de los argumentos centrales: se entiende que, al no haber ventaja deportiva efectiva, la respuesta del Tribunal debería circunscribirse al terreno administrativo.
Otro elemento que pesa en el análisis es el reglamento específico de la Copa Argentina, que no contempla de manera expresa la pérdida del partido como sanción automática ante una irregularidad de este tipo. Ese vacío normativo limitaría el margen para aplicar un castigo deportivo extremo, como la eliminación o la reasignación de la clasificación. Según esta interpretación, el escenario más probable es que se determine una falta reglamentaria y, en consecuencia, se imponga una sanción menor, de carácter administrativo, que podría traducirse en una multa económica u otra medida similar, pero sin modificación del resultado ni quita de puntos.
En el seno de Boca Juniors hay confianza en que el reclamo de Vélez no prosperará en los términos pretendidos por el club de Liniers. La información que manejan los dirigentes xeneizes coincide con la lectura que emana desde la AFA: admiten que puede discutirse un error formal en la confección de la planilla, pero sostienen que no hubo vulneración del espíritu competitivo del torneo ni afectación de la igualdad de condiciones. El cuerpo técnico, además, se respalda en el hecho de que la planificación del partido nunca contempló el uso simultáneo de seis extranjeros y que la rotación de futbolistas se mantuvo dentro de los parámetros habituales.
Mientras el Tribunal de Disciplina termina de evaluar la presentación de Vélez y los descargos de Boca, el calendario de la competencia avanza y todo indica que el equipo de la Ribera seguirá en carrera en la Copa Argentina, a la espera de su cruce de cuartos de final. La decisión que se perfila en los pasillos de la AFA busca enviar un mensaje claro: las infracciones administrativas pueden acarrear sanciones, pero solo una transgresión que altere la competencia en términos deportivos justificaría quitarle a un equipo en el escritorio lo que obtuvo dentro de la cancha. La última palabra, no obstante, quedará en manos del Tribunal, que deberá plasmar en un fallo escrito el criterio que termine de cerrar una polémica que ya generó ruido en el ambiente del fútbol argentino.
