Escándalo mayúsculo en la Premier League tras el clásico de Manchester disputado en Old Trafford. El organismo que supervisa el arbitraje en el fútbol inglés, Pro Referees, reconoció horas después del encuentro que el gol de Erling Haaland, que selló el triunfo por 1-0 del Manchester City sobre el Manchester United, fue convalidado a partir de un “error de juicio” en la intervención del VAR. La polémica se centra en la posición y el intento de participación de Enzo Fernández, ubicado en fuera de juego en la acción previa al tanto y señalado ahora como un elemento que debió llevar a la anulación del gol.
La jugada se produjo alrededor del minuto 60, cuando Josko Gvardiol envió un centro desde la izquierda y Haaland apareció en el área para definir el único tanto del partido. En primera instancia, el juez de línea marcó fuera de juego y el árbitro principal anuló el gol. La revisión semiautomática de offside determinó que el delantero noruego estaba habilitado, pero la polémica se trasladó a la figura de Enzo Fernández: el argentino, adelantado, se lanzó de palomita intentando jugar el balón, sin llegar a tocarlo, y su movimiento condicionó la respuesta del defensor Lisandro Martínez y del arquero Senne Lammens. Pese a ello, el VAR interpretó en ese momento que Fernández no había intervenido de forma suficiente como para ser sancionado.
En su comunicado posterior al partido, Pro Referees detalló que la decisión técnica se centró inicialmente en la posición de Haaland, a quien el sistema semiautomático ubicó en situación reglamentaria. El organismo explicó que se “estableció que Enzo Fernández no jugó el balón” y que, bajo ese criterio, cualquier infracción de fuera de juego pasaba a ser “subjetiva”. Sin embargo, reconoció que la revisión fue incompleta: la tecnología no consideró el “probable impacto” de la ubicación y el intento de cabecear del argentino sobre sus rivales, por lo que el VAR debió haber recomendado una revisión en campo al árbitro para evaluar si su acción afectó de manera determinante a la defensa del United.
La admisión de error por parte de Pro Referees reactivó el debate sobre la aplicación de la Regla 11 de la IFAB, que establece que un jugador en fuera de juego puede ser sancionado incluso sin tocar el balón cuando “intenta claramente jugarlo” y esa acción impacta en un adversario. Diversos analistas y medios especializados sostienen que el intento de palomita de Fernández, partiendo en clara posición adelantada, influyó directamente en la marca de Lisandro Martínez y en la salida de Lammens, generando la confusión que permitió a Haaland quedar libre para definir. Bajo esa interpretación, el gol debió ser invalidado y el clásico habría continuado empatado 0-0, con el City jugando además con un hombre menos.
La controversia tuvo también un fuerte componente político y emocional. Manchester United, que ya había manifestado su indignación en el campo de juego, recibió por la noche el contacto formal de Pro Referees, que reconoció lo sucedido como un “error de juicio” y anunció una revisión interna del procedimiento que derivó en la convalidación del gol. El reconocimiento, sin embargo, no altera el resultado: el City se quedó con la victoria, mantiene su pulso en la lucha por la cima de la Premier y el recuerdo del clásico queda marcado por una decisión arbitral que, según la propia autoridad del referato inglés, no respetó de manera correcta el espíritu ni la letra de la norma sobre fuera de juego.
