La Justicia de San Isidro ordenó el desalojo del predio donde funcionaba la planta de Fate en Virreyes, partido de San Fernando, actualmente ocupado por trabajadores del gremio del neumático, y dispuso su restitución a la empresa. La decisión, adoptada por la Sala II de la Cámara de Apelaciones y Garantías, hace lugar al recurso presentado por los propietarios de la compañía, que habían reclamado la devolución del inmueble tras meses de ocupación y conflicto. El fallo llega en un contexto de alta tensión, marcado por el cierre de la planta y el despido de cientos de empleados, y reaviva la disputa entre la firma y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna).
El conflicto se originó a partir del anuncio del cierre de la planta y la desvinculación de alrededor de 920 trabajadores, comunicada el pasado 18 de febrero. Como respuesta, el Sutna resolvió la ocupación del predio de Fate en Virreyes, una medida de fuerza que se mantuvo desde entonces y que transformó la fábrica en el epicentro de una prolongada protesta laboral. Durante estos meses se sucedieron audiencias, gestiones oficiales e instancias de conciliación tanto en el ámbito nacional como en el provincial, sin que se alcanzara un acuerdo que permitiera recomponer la relación entre la empresa y los empleados ni definir el futuro de los puestos de trabajo.
En su resolución, la Cámara de Apelaciones sostuvo que los plazos de la conciliación obligatoria se encuentran definitivamente vencidos y que la continuidad de la ocupación no demuestra capacidad para destrabar el conflicto. A partir de ese diagnóstico, los jueces entendieron que correspondía avanzar con la restitución del inmueble a la firma, al considerar agotadas las herramientas disponibles en el fuero penal para encauzar la disputa. Al mismo tiempo, el tribunal dejó expresamente aclarado que la medida no implica pronunciarse sobre el fondo de la cuestión laboral, es decir, no define la situación de los despidos ni las eventuales indemnizaciones o alternativas de reubicación que reclaman los trabajadores.
El fallo ordena la “restitución del inmueble al particular damnificado” y subraya que la ejecución del desalojo debe realizarse con protocolos y medidas de cuidado específicas para minimizar el riesgo para las personas. De este modo, la Justicia busca marcar una diferencia entre la decisión de devolver la planta a Fate y las formas concretas en que se llevará adelante la salida de los ocupantes, en un escenario donde los ánimos permanecen caldeados y las organizaciones sindicales mantienen un fuerte nivel de movilización. El énfasis en la seguridad de los trabajadores y en el respeto a su derecho a la protesta aparece como un intento de evitar que la intervención judicial se traduzca en un operativo violento en la fábrica.
La respuesta sindical al fallo renueva la tensión en torno a la planta. El Sutna convocó a concentraciones y abrazos simbólicos al predio, además de conferencias de prensa para rechazar la resolución y denunciar lo que considera un avance contra los derechos de los trabajadores. En paralelo, la empresa insiste en la necesidad de recuperar el control de las instalaciones para definir el destino del activo y avanzar con sus planes empresariales tras la decisión de cierre. Con la orden de desalojo ya dictada, el conflicto por Fate ingresa en una nueva fase, en la que se combinarán la implementación de la medida judicial, la presión sindical en las calles y la búsqueda —hasta ahora infructuosa— de una salida negociada para cientos de familias afectadas por el fin de la histórica planta de neumáticos.
