Stellantis advirtió que podría cerrar una de sus dos plantas en la Argentina, e incluso ambas, si las condiciones del mercado y los niveles de competitividad no mejoran. La advertencia fue formulada por Herlander Zola, presidente de la compañía para América del Sur, quien cuestionó el impacto de los costos locales y la apertura de las importaciones sobre la industria automotriz nacional.

“Tenemos dos plantas en la Argentina. Dependiendo del mercado, de las reglas y de la competitividad de los productos, podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas”, señaló Zola en declaraciones al medio brasileño Exame.

El ejecutivo también sostuvo que el costo laboral argentino duplica al de Brasil, una diferencia que, según su análisis, afecta directamente la capacidad de competir dentro de la región. “Todo puede pasar”, resumió al referirse al futuro de las operaciones de la empresa en el país.

Stellantis cuenta con dos complejos industriales en la Argentina. En El Palomar, provincia de Buenos Aires, fabrica los Peugeot 208 y 2008, mientras que en Ferreyra, Córdoba, produce el Fiat Cronos, la pickup Fiat Titano y la Ram Dakota.

La posibilidad de un cierre aparece pese a las inversiones realizadas recientemente por el grupo. En septiembre de 2024, la compañía anunció un desembolso de US$385 millones para transformar la planta cordobesa en un centro especializado en la producción de pickups.

Ese proyecto permitió incorporar la fabricación local de la Fiat Titano y, posteriormente, de la Ram Dakota. Además, contempla la producción en la Argentina del motor turbodiésel Multijet 2.2, cuyo inicio está previsto para enero del próximo año.

La advertencia se conoce en un contexto de menor demanda, tanto en el mercado interno como en los destinos de exportación. En los últimos meses, Stellantis redujo el ritmo de producción en Ferreyra y estableció un solo turno para la fabricación de sus pickups, acompañado por suspensiones y reubicaciones internas del personal.

La planta de El Palomar también atravesó paradas programadas y ajustes en su actividad, vinculados principalmente con la caída de las exportaciones hacia Brasil. La empresa busca adecuar sus niveles de producción al comportamiento de las ventas y al volumen de stock necesario para abastecer los mercados local y regional.

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