La anestesióloga Chantal “Tati” Leclercq publicó un extenso mensaje en Instagram para referirse al impacto que tuvo en su vida la causa judicial vinculada con el presunto robo de propofol en el Hospital Rivadavia. A seis meses de que la investigación tomara estado público, la médica describió un período marcado por consultas con psicólogos, psiquiatras y abogados.

En su publicación, Leclercq sostuvo que atravesó un año de expedientes, declaraciones y cuestionamientos que terminaron afectando incluso la manera en que se percibía a sí misma. Según expresó, llegó a sentir que su propio nombre había dejado de pertenecerle y que la imagen construida sobre ella por otras personas comenzaba a imponerse sobre su identidad.

“De la nada, la peligrosa era yo. Qué risa”, escribió la médica en uno de los pasajes más destacados de su descargo. Luego explicó que el humor se convirtió en una de las pocas herramientas que conservó durante el proceso y que reírse le permitió sobrellevar una situación que describió como profundamente dolorosa.

Leclercq está investigada por un expediente relacionado con el presunto robo de propofol del Hospital Rivadavia. Al mismo tiempo, declaró como testigo en otra causa que involucra a su amiga y colega Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, ambos procesados por el supuesto robo de propofol y equipamiento médico del Hospital Italiano durante un período cercano a tres años.

En esa investigación, el juez Javier Sánchez Sarmiento valoró el testimonio de Leclercq y lo incluyó entre los relatos que consideró coherentes, circunstanciados y concordantes con otros elementos de prueba. La médica habría confirmado que presenció situaciones que vinculaban a los imputados con el consumo de anestésicos fuera del ámbito hospitalario.

De acuerdo con el expediente, Leclercq conocía a otro de los involucrados desde su etapa de residencia en el Hospital Rivadavia. En una oportunidad, lo contactó para que llevara un antibiótico a Lanusse. Cuando el hombre llegó al departamento de su amiga, encontró jeringas y una ampolla de propofol en el suelo, un episodio que luego quedó incorporado a la investigación.

Aunque ambos expedientes son independientes, los nombres y los hechos aparecen relacionados dentro de la causa que instruye el juez Sánchez Sarmiento. En ese contexto, la médica decidió hacer público su descargo y explicar cómo vivió los meses posteriores a la exposición del caso.

“Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último”, afirmó Leclercq al cerrar su publicación. Con esa frase, dejó planteada su intención de disputar la versión que, según dijo, terminó convirtiéndola repentinamente en “la peligrosa” ante la mirada pública.

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