Boca Juniors recibió una noticia preocupante en la práctica de este miércoles en Ezeiza: Tomás Aranda sufrió una lesión que obligó a realizarle estudios médicos y el diagnóstico preliminar apunta a una fractura de peroné. El juvenil, una de las figuras del equipo en este 2026, podría quedar marginado por varios meses y, en principio, también estaría en duda para el próximo compromiso ante Lanús.
La lesión se produjo durante el entrenamiento matutino, cuando Aranda participaba de una jugada de rutina en la entrada en calor. En ese movimiento, el futbolista quedó dolorido y debió abandonar la actividad, encendiendo de inmediato las alarmas en el cuerpo técnico y en el departamento médico del club.
Aunque al comienzo se especuló con un esguince o una molestia menor, los primeros reportes médicos elevaron la gravedad del cuadro y dejaron prácticamente descartada una dolencia leve. Todo indica que el problema compromete el peroné, una lesión que requeriría intervención quirúrgica y un tiempo de recuperación prolongado.
La situación golpea de lleno la planificación de Rodolfo Arruabarrena, que venía considerando a Aranda como una pieza clave en el armado del equipo. El juvenil había sostenido un nivel muy alto en el arranque de la temporada y era una de las apuestas fuertes del club para el tramo decisivo del año.
A la espera del parte oficial, en Boca trabajan con máxima cautela y no descartan que el futbolista quede afuera del resto del semestre. Si se confirma la fractura, la recuperación podría extenderse entre tres y cuatro meses, por lo que su regreso recién se proyectaría para 2027.
