El Gobierno logró en Diputados sus primeros triunfos parlamentarios tras varias semanas de negociaciones y empezó a recuperar iniciativa en la agenda legislativa, mientras busca sostener ante la sociedad y los mercados la continuidad de su programa económico. La estrategia oficial se apoyó en acuerdos con aliados y en una señal política clara: profundizar las reformas sin alterar el rumbo macroeconómico.
La jornada dejó como resultado la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con 144 votos a favor y 102 en contra. La iniciativa prohíbe la emisión sin respaldo, uno de los puntos centrales de la crítica de Javier Milei a las gestiones anteriores, y fue leída dentro del oficialismo como una victoria de alto valor simbólico y político.
Además, la Cámara baja avanzó con Inocencia Fiscal II, otro de los proyectos considerados prioritarios por la Casa Rosada. La propuesta forma parte de una batería de reformas orientadas a ampliar el margen de acción del Gobierno en materia económica y a reforzar su discurso sobre orden fiscal, desregulación y estímulo a la actividad.
En paralelo, el Ejecutivo intentó mostrar cohesión política en medio de un escenario todavía atravesado por tensiones legislativas y electorales. Tras varios tropiezos en el Congreso, el oficialismo reordenó su hoja de ruta para volver a instalar la idea de que la administración libertaria recuperó capacidad de negociación y conducción parlamentaria.
En ese marco, la agenda económica siguió ocupando un lugar central. El Gobierno ratificó que no habrá cambios de fondo en el programa y mantuvo el eje en la estabilización, la baja de la inflación y el impulso de reformas estructurales, al tiempo que buscó enviar una señal de previsibilidad a inversores y actores del mercado.
La nueva dinámica legislativa también se leyó como parte de una etapa política más amplia, en la que la Casa Rosada intenta combinar respaldo parlamentario con una estrategia de comunicación más ordenada. Con los primeros avances en el Congreso, el oficialismo procuró dejar atrás semanas de parálisis y volver a ubicarse en el centro de la discusión pública con una narrativa de avance reformista.
