Una seguidilla de siniestros viales convirtió la mañana de este domingo en una jornada caótica en la Ciudad de Buenos Aires. En pocas horas, se registraron múltiples accidentes en distintos barrios, con vehículos destrozados y más de una treintena de personas asistidas por los servicios de emergencia. El SAME debió desplegar varias unidades para responder casi en simultáneo a llamados por choques, vuelcos y despistes que alteraron el tránsito y generaron importantes demoras en arterias clave.
El primer episodio se produjo en la zona norte, en el barrio de Belgrano, donde un taxi perdió el control y terminó incrustado contra un árbol en la intersección de la calle Mendoza y la avenida del Libertador. El impacto dejó el vehículo completamente destrozado en su parte frontal y obligó a cortar parcialmente la circulación mientras trabajaban los equipos de emergencia. El conductor, un hombre de 50 años, fue trasladado en ambulancia al Hospital Pirovano con politraumatismos, mientras los peritos intentaban establecer si hubo exceso de velocidad, una maniobra brusca o algún factor mecánico que explicara la violencia del choque.
Casi en paralelo, otro siniestro se registró en el barrio de Balvanera, sobre la calle Estados Unidos al 2200, entre Pasco y Pichincha, donde un automóvil volcó tras una colisión. El vehículo terminó apoyado sobre uno de sus laterales en medio de la calzada, rodeado de restos de vidrio y partes de la carrocería, en una escena que obligó a cortar la calle y desviar el tránsito por vías alternativas. Según el reporte policial, el conductor, un hombre de 41 años, sufrió politraumatismos y fue derivado al Hospital Argerich para su atención. Testigos indicaron que la velocidad y la falta de distancia prudencial habrían sido determinantes en el desenlace.
Fuentes del caso señalaron que el hombre que conducía el auto volcado no llevaba colocado el cinturón de seguridad al momento del impacto, lo que habría agravado el cuadro de lesiones. Los especialistas remarcaron que, de haber utilizado el elemento de sujeción, el conductor podría haber reducido significativamente el riesgo de golpes y desplazamientos dentro del habitáculo. La omisión vuelve a poner en primer plano el reiterado incumplimiento de las normas básicas de seguridad vial, incluso en zonas urbanas donde los siniestros tienden a ocurrir a velocidades moderadas pero con consecuencias igualmente serias.
Mientras las fuerzas de seguridad y el personal sanitario atendían estos episodios, el SAME informó que, hasta las 7.40 de la mañana, se habían contabilizado al menos 17 incidentes de tránsito en distintos puntos de la Ciudad, con más de 37 personas asistidas. La mayoría de los casos correspondió a choques entre autos particulares, taxis y motos, muchos de ellos en esquinas de alto flujo vehicular. Las autoridades atribuyeron la concentración de accidentes a una combinación de factores: conducción imprudente, exceso de velocidad en avenidas, distracciones al volante y posibles condiciones de calzada resbaladiza en algunos tramos.
En este contexto de alta demanda, los hospitales públicos debieron activar protocolos para recibir a los heridos, la mayoría con traumatismos de distinta consideración. Tanto en Belgrano como en Balvanera, el trabajo coordinado entre el SAME, la Policía de la Ciudad y los Bomberos permitió asegurar las zonas afectadas, retirar los vehículos siniestrados y restablecer de manera paulatina la circulación. Sin embargo, la sucesión de hechos en tan corto lapso volvió a encender las alarmas sobre la siniestralidad vial en la capital y reavivó el debate sobre la necesidad de reforzar los controles y las campañas de prevención para evitar que una mañana cualquiera se transforme, otra vez, en una jornada marcada por el caos y los heridos.
