La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el ámbito del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) anunció un paro nacional de 48 horas que impactará simultáneamente en puertos, aeropuertos y aduanas de todo el país, con posibles efectos en el movimiento de cargas y en la operatoria aérea y marítima. La medida comenzó este martes a las 0:00 y se extenderá hasta el jueves 28 de marzo a la misma hora, en rechazo a un plan oficial que, según denuncian, contempla una reducción del 30% de los trabajadores del organismo sanitario. Desde el sindicato advirtieron que la decisión implicará la paralización de controles esenciales y la suspensión de tareas de fiscalización en múltiples puntos estratégicos de la cadena exportadora.
Según el comunicado difundido por ATE, durante las 48 horas de huelga se van a paralizar todos los controles en puertos, aeropuertos y aduanas, además de levantarse la fiscalización en las barreras zoofitosanitarias que operan en distintos pasos del país. Estas barreras cumplen un rol clave en la verificación sanitaria de productos agropecuarios y alimentos, por lo que su interrupción podría generar demoras en el despacho de exportaciones e importaciones, así como en el tránsito interno de mercaderías sensibles. La organización gremial enmarca la protesta en la defensa de los puestos de trabajo y en la necesidad de preservar los estándares de control sanitario que la Argentina ofrece en el mercado internacional.
El eje del conflicto, de acuerdo con la versión de ATE, es la intención del Gobierno de avanzar con un ajuste que implicaría el recorte de hasta un 30% de la planta laboral de SENASA, un organismo técnico que concentra funciones de inspección, control y certificación vinculadas a la sanidad animal y vegetal. Los delegados sostienen que una reducción de esa magnitud no solo afectaría la situación de cientos de empleados, sino que también pondría en riesgo la capacidad operativa del sistema de control, con impacto directo en la seguridad alimentaria y en la reputación del país como proveedor confiable en el comercio exterior. El paro es presentado por el gremio como una medida de emergencia ante la falta de respuestas oficiales y la continuidad de las amenazas de despidos.
En los aeropuertos, la protesta podría traducirse en demoras en vuelos vinculados al transporte de carga y en la logística de productos que requieren certificaciones sanitarias previas para su embarque. Aunque el gremio no detalló una afectación masiva de vuelos de pasajeros, la interrupción de controles en aduanas y terminales aéreas puede repercutir en la operatoria diaria, especialmente en aquellos servicios que dependan de autorizaciones de SENASA para el movimiento de mercancías. En el caso de los puertos, el paro podría generar una acumulación de contenedores a la espera de inspección, mientras que en las aduanas se prevé una ralentización de trámites y verificaciones con impacto en la salida y entrada de productos agroalimentarios.
ATE anticipó que, mientras dure la medida de fuerza, la prioridad estará puesta en visibilizar el conflicto y en presionar al Ejecutivo para que retire cualquier plan de reducción de personal y abra instancias de negociación. El gremio insiste en que la paralización de los controles es consecuencia directa de la política de ajuste que denuncian, y se mantiene a la espera de eventuales llamados al diálogo que permitan levantar el paro antes de su vencimiento formal. En caso de que no haya avances, las fuentes sindicales no descartan profundizar el plan de lucha con nuevas acciones, en un contexto en el que el rol de SENASA es considerado estratégico para la economía y la salud pública.
