Una joven de 25 años se encuentra internada en grave estado tras ser víctima de un brutal ataque con ácido en la localidad bonaerense de Pablo Podestá, partido de Tres de Febrero. Según reconstruyeron sus familiares, el agresor se presentó en su casa simulando ser un repartidor que traía un pedido a su nombre y, cuando la víctima se acercó a atenderlo, le arrojó una sustancia corrosiva en el rostro. La mujer, identificada como Agustina Soledad Rodríguez, sufrió quemaduras severas en la cara, el cuello y el pecho y podría perder la visión como consecuencia de las lesiones.

El hecho ocurrió el jueves pasado, cuando Agustina, madre de una niña de tres años y trabajadora del rubro de la manicura, estaba en su vivienda y escuchó que golpeaban la puerta. De acuerdo con el relato de su familia, el hombre que estaba afuera dijo que tenía un pedido para ella. En lugar de abrir la puerta principal, la joven se acercó a una ventana para ver de qué se trataba. En ese momento, al abrir la hoja, el atacante aprovechó la cercanía y le arrojó el líquido directamente al rostro, que luego se comprobó era ácido, alcanzando también el cuello y el pecho.

Tras el ataque, la víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Bocalandro, en Loma Hermosa, donde permanece internada en terapia intensiva. Los médicos evalúan el compromiso ocular y el alcance de las quemaduras, que afectan una porción significativa de su cuerpo y ponen en riesgo su capacidad visual. Su familia, conmocionada por la violencia del episodio, acompaña la evolución clínica mientras reclama avances rápidos en la identificación del responsable.

El agresor huyó inmediatamente después de arrojar el ácido y hasta el momento continúa prófugo. Personal de la Policía Bonaerense realizó relevamientos en la zona para tratar de reconstruir el recorrido del atacante antes y después del hecho, y no descartan que haya contado con algún tipo de apoyo logístico. La investigación quedó en manos de la fiscal Diana Mayko, titular de la UFI N.º 7 del Departamento Judicial San Martín, y el caso fue caratulado como “lesiones graves”, aunque no se descarta que la calificación pueda agravarse si se confirma la pérdida de la visión o secuelas permanentes.

En paralelo al trabajo judicial y policial, la familia de Agustina pidió colaboración a la comunidad para aportar cualquier dato que permita identificar al agresor y esclarecer el móvil del ataque. El caso generó fuerte conmoción en Tres de Febrero y volvió a poner en agenda la discusión sobre los ataques con sustancias corrosivas y la necesidad de reforzar tanto la prevención como la respuesta institucional frente a este tipo de hechos, que dejan secuelas físicas y emocionales de por vida en las víctimas.

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