Un apagón masivo dejó sin energía eléctrica a amplias zonas del norte y oeste de la Ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires durante la noche del sábado 19 de septiembre. El corte se inició alrededor de las 21 y, en cuestión de segundos, edificios completos quedaron a oscuras, el alumbrado público se apagó y numerosos semáforos dejaron de funcionar, generando complicaciones en el tránsito y escenas de calles completamente a oscuras. Según los reportes iniciales, el incidente afectó a decenas de miles de usuarios y se concentró fundamentalmente en el corredor norte del Área Metropolitana de Buenos Aires, aunque también hubo impactos en sectores del sur.
En el área de concesión de Edenor, la interrupción alcanzó una extensa franja que se extendió desde San Fernando hasta Palermo, incluyendo partes de Recoleta, San Martín y Vicente López. En ese corredor se registraron reclamos y reportes de cortes de luz en barrios porteños como Palermo, Belgrano, Colegiales, Núñez, Saavedra, Recoleta y Villa Urquiza, además de localidades del conurbano norte donde los vecinos informaron que se quedaron sin suministro de manera repentina. En paralelo, la zona de operación de Edesur también sufrió interrupciones, con especial impacto en barrios como La Paternal, Flores, Floresta, Caballito, Villa del Parque, Vélez Sarsfield y Villa Santa Rita, configurando un apagón extendido que cruzó la General Paz y abarcó distintos distritos de la región metropolitana.
Las empresas distribuidoras atribuyeron el corte a una falla en el sistema de alta tensión ajena a sus operaciones directas. Voceros de Edesur indicaron que se trató de una anomalía en la red que alimenta tanto a su área de servicio como a la de Edenor, lo que generó la caída de suministro en simultáneo en distintos puntos del AMBA. Fuentes del Gobierno nacional y del ente regulador señalaron que la perturbación en el sistema se produjo en un tramo clave del corredor norte, provocando la desconexión automática de estaciones transformadoras y dejando sin energía a un número significativo de usuarios en pocos minutos. Mientras tanto, técnicos de ambas compañías trabajaron durante la noche para reconfigurar el suministro y normalizar la situación.
En los barrios afectados, los efectos del apagón se hicieron sentir de inmediato. En avenidas y cruces de alto tránsito, la falta de semáforos operativos derivó en embotellamientos y maniobras riesgosas entre autos, colectivos y peatones que intentaban desplazarse en medio de la oscuridad. Muchos edificios residenciales quedaron solo con iluminación de emergencia en pasillos y accesos, mientras que en las redes sociales comenzaron a multiplicarse videos y fotos de fachadas completamente apagadas, calles sin luz y vecinos utilizando linternas o la luz de los celulares para desplazarse. Comercios que funcionaban en horario nocturno debieron cerrar de manera imprevista, y algunos locales gastronómicos quedaron parcialmente a oscuras en plena atención al público.
Con el correr de las horas, el servicio empezó a restablecerse de forma paulatina. Hacia las 21.30, Edesur informó que había normalizado el suministro para una parte importante de los usuarios alcanzados por la falla, y minutos después Edenor también reportó avances en la reconexión en su área de concesión. Sin embargo, las cifras oficiales del organismo regulador reflejaban que, incluso pasadas las 21.30, decenas de miles de clientes seguían sin luz en distintos barrios de la ciudad y el conurbano norte, particularmente en sectores de Flores, Floresta, La Paternal y algunos puntos de Vicente López y San Isidro. Aun cuando la mayoría de los usuarios recuperó el suministro cerca de las 22, los reclamos continuaron durante la madrugada por cortes residuales y por problemas en el funcionamiento de equipos eléctricos afectados por la abrupta interrupción.
