En una charla informal con periodistas en la embajada argentina en París, el ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la actividad económica continúa en expansión, aunque a un ritmo más lento que el registrado previamente. El funcionario atribuyó la desaceleración a una combinación de factores externos y a la incertidumbre política local.
“Estamos creciendo menos que antes producto de los shocks internacionales y un poco del tema político local”, afirmó Caputo. No obstante, buscó diferenciar la situación de un escenario recesivo y remarcó que la economía sigue creciendo, aunque con una velocidad menor, en línea con lo que ocurre en otros países.
Entre los factores internacionales que afectan el desempeño económico, el ministro mencionó el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos y la suba del precio del petróleo. Según su análisis, ambos elementos generaron un contexto financiero más exigente para los mercados emergentes y complicaron las condiciones de crecimiento.
Caputo también se refirió al comportamiento del riesgo país argentino. El ministro destacó que el indicador había descendido desde niveles cercanos a los 2500 puntos hasta ubicarse alrededor de los 600, aunque admitió que en las últimas semanas volvió a subir debido, en parte, a la incertidumbre política.
De acuerdo con el funcionario, los inversores incorporaron en sus decisiones el riesgo de un eventual regreso del kirchnerismo al poder. “El riesgo electoral también tuvo un impacto”, sostuvo, al explicar que la discusión política de cara a las próximas elecciones comenzó a influir en la cotización de los activos argentinos.
La combinación entre el contexto internacional adverso y las dudas vinculadas al escenario electoral provocó una mayor volatilidad en los bonos soberanos y en otros instrumentos financieros del país. En ese marco, el Gobierno busca transmitir que la desaceleración es transitoria y que la economía conserva una trayectoria de crecimiento, pese a las dificultades que enfrenta el programa económico.
