Jorge Capitanich, senador nacional y tres veces gobernador de Chaco, confirmó que no competirá nuevamente por la gobernación en 2027 y buscó marcar un punto de inflexión dentro del peronismo chaqueño. En reuniones con dirigentes del PJ dejó en claro que su decisión es definitiva y que su ciclo al frente del Poder Ejecutivo provincial está cerrado, al mismo tiempo que alentó a que surjan nuevas figuras para conducir la próxima etapa del espacio. El dirigente planteó que no pretende ser un obstáculo para la renovación y que su rol estará concentrado en el Senado y en la construcción de una alternativa competitiva para las próximas elecciones.
En ese marco, Capitanich envió un mensaje directo al justicialismo chaqueño: pidió dejar de lado las disputas internas, ordenar la carrera hacia 2027 y priorizar la unidad por sobre los intereses personales. Según relataron participantes de los encuentros partidarios, el senador instó a construir liderazgos legitimados por el voto y reivindicó las internas abiertas como mecanismo para seleccionar candidaturas, subrayando que nadie debería llegar “por dedo” a encabezar las listas. Su postura busca evitar que la discusión sobre nombres se convierta en un foco de tensión que termine debilitando al PJ frente al oficialismo de Leandro Zdero.
Capitanich también acompañó su renunciamiento con una evaluación política del escenario provincial. Sostuvo que, aunque mantiene una mirada crítica sobre la gestión de Zdero, percibe que parte del electorado todavía le otorga un margen de paciencia al actual gobernador, algo que difícilmente se extendería a él mismo tras más de una década acumulada en el poder. En privado, el exmandatario reconoció que la sociedad demanda nuevas caras y estilos de conducción, y que insistir con su candidatura podría interpretarse como una resistencia al recambio generacional que muchos sectores reclaman dentro del peronismo.
La decisión del exgobernador ya activó movimientos en la interna justicialista: intendentes, exfuncionarios y dirigentes territoriales comenzaron a anotarse en la discusión por la sucesión, con la mira puesta en instalarse como expresión de la renovación. En distintos ámbitos partidarios se mencionan nombres de jefes comunales del interior y referentes jóvenes que buscan capitalizar el vacío que deja Capitanich en la grilla de posibles candidatos. Al mismo tiempo, sectores más tradicionales del PJ procuran que esa transición se dé sin fracturas, intentando combinar experiencia y nuevos liderazgos en un armado que permita recuperar la provincia en 2027.
Aunque se baja de la pelea por la gobernación, Capitanich no se retira de la escena política. Desde su banca en el Senado, promete concentrarse en una agenda legislativa vinculada a la defensa del federalismo, la protección del patrimonio provincial y la reconstrucción del tejido social tras la derrota de 2023. En paralelo, envía señales hacia una posible proyección nacional y se ofrece como garante de un proceso de reorganización del peronismo chaqueño “sin agravios” y con reglas de convivencia claras. Su renunciamiento a la gobernación aparece así como un gesto calculado: cede el lugar en la competencia provincial, pero busca seguir siendo un actor central en la arquitectura política del PJ, tanto en Chaco como en el escenario nacional.
