Máximo Kirchner encabezó en Resistencia un acto por el Día de la Lealtad junto al senador nacional y exgobernador de Chaco, Jorge Capitanich. La actividad se desarrolló en un escenario atravesado por la fragmentación del peronismo y coincidió con una convocatoria liderada por Axel Kicillof en La Matanza.
Durante su discurso, el diputado nacional y referente de La Cámpora cuestionó a los dirigentes que pronuncian discursos combativos, pero luego no sostienen esas posiciones frente a las dificultades políticas. “Hay muchos que les gusta agarrar el micrófono y subirse a las tarimas a decir discursos lindos y a prometer batalla, que después al primer chasquibún salen corriendo”, afirmó.
Aunque no mencionó nombres, sus palabras fueron interpretadas como un mensaje dirigido a la interna del Partido Justicialista, que continúa definiendo su rumbo de cara a las elecciones de 2027. Kirchner reclamó mayor compromiso a la dirigencia y advirtió que la unidad, por sí sola, no alcanza para resolver las diferencias que atraviesan al espacio.
En ese sentido, recordó que en 2018 intentó reunir a distintos sectores del peronismo, pero sostuvo que algunos dirigentes terminaron dándole la espalda a Cristina Fernández de Kirchner. La referencia se produjo mientras el kirchnerismo profundiza su respaldo a la expresidenta y busca consolidar una posición propia dentro de la oposición.
Kirchner también dirigió duras críticas contra el gobierno de Javier Milei. Afirmó que, desde la llegada del Presidente al poder, las familias argentinas enfrentan menos empleo, salarios más bajos, dificultades en el acceso a la educación y la salud, y una pérdida general de oportunidades y dignidad.
El dirigente cuestionó además el rumbo económico de la Casa Rosada y sostuvo que sus políticas favorecen intereses extranjeros. En particular, rechazó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, al considerar que beneficia a empresas mineras y petroleras mientras aumenta la presión tributaria sobre comerciantes y empresarios locales.
Durante la actividad, describió las dificultades que atraviesan los hogares para llegar a fin de mes y reclamó que el peronismo elabore propuestas concretas. Entre sus prioridades mencionó la recuperación del poder adquisitivo, el financiamiento de universidades, escuelas y hospitales, y la provisión de medicamentos para los jubilados.
Al cierre de su intervención, convocó a la militancia a reorganizarse pese al contexto adverso. Kirchner pidió mantener la convicción de que el peronismo puede volver a gobernar y llamó a trabajar para recuperar una alternativa política frente al oficialismo nacional.
