El presidente Javier Milei aprovechó su exposición ante ejecutivos y profesionales de las finanzas reunidos en Puerto Iguazú para ofrecer su propia lectura sobre el avance del empleo informal en la Argentina. En la 47ª Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), el mandatario atribuyó el fenómeno, en buena medida, a la incertidumbre que perciben las empresas sobre la continuidad de su programa económico después de las elecciones de 2027. Esa falta de certezas, sostuvo, desalienta la toma de decisiones de largo plazo y empuja a los empleadores a optar por mecanismos de contratación más transitorios, mientras las estadísticas muestran una expansión del número total de puestos de trabajo, pero concentrada en el autoempleo y el empleo en negro.
Ante el auditorio de financistas y empresarios, Milei explicó que el comportamiento del mercado laboral se encuentra condicionado por las expectativas sobre la estabilidad del rumbo económico. “Si hay incertidumbre sobre si el proceso es permanente o no, no van a tomar decisiones de corte permanente, no van a salir a contratar trabajadores de manera permanente”, advirtió, en referencia a la resistencia de las compañías a incorporar personal registrado. Según su análisis, en lugar de generar más empleo asalariado formal, las firmas se inclinan por “ajustes transitorios a ver qué pasa”, lo que se traduce en más trabajo no asalariado, cuentapropismo e informalidad en distintas actividades.
El presidente cuestionó además que los diagnósticos sobre la situación del empleo se concentren casi exclusivamente en los puestos registrados del sector público y privado. Señaló que una parte sustancial del mercado laboral argentino se desarrolla históricamente en la informalidad y reclamó que también sea considerada al momento de evaluar la dinámica ocupacional. “Solamente muestran el empleo formal, como si el empleo informal no fuera empleo. O suelen degradarlo diciendo que no es empleo de calidad”, planteó. En ese marco, ensayó una defensa del trabajo en todas sus formas al afirmar: “Miren, lo que no es de calidad es robar. Trabajar está bien”.
Milei recordó que la elevada proporción de empleo informal no surgió con su gobierno, sino que constituye un rasgo arraigado de la economía local. Aseguró que, al inicio de su gestión, el mercado laboral informal ya rondaba el 50% y lo describió como parte del “paisaje económico” argentino. De acuerdo con su visión, el problema central no reside en el mero hecho de que existan trabajadores fuera de los registros formales, sino en las causas que los llevan a esa situación: la combinación de altos costos laborales, regulaciones rígidas y un escenario político que, a juicio de las empresas, todavía no garantiza que las reglas actuales se mantendrán sin cambios más allá del próximo calendario electoral.
Los datos oficiales a los que aludió el mandatario muestran un aumento de los puestos de trabajo totales en los últimos años, pero con una composición que se desplaza hacia categorías no asalariadas. Entre el primer trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026 se habrían creado cerca de medio millón de puestos en el segmento de trabajadores por cuenta propia, que incluye, entre otros, a monotributistas y ocupaciones que no dependen de un empleador directo. Al mismo tiempo, se registra una caída del empleo asalariado registrado y un crecimiento de las modalidades informales y de baja productividad. Para Milei, esta evolución no implica una “destrucción del empleo”, sino un reacomodamiento del mercado de trabajo en paralelo a la apertura, la desregulación y los cambios tributarios impulsados por su administración.
En su mensaje ante los ejecutivos de finanzas, el Presidente insistió en que la clave para revertir la preferencia empresarial por contratos precarios y trabajo en negro pasa por reducir la incertidumbre y consolidar su programa económico en el tiempo. Advirtió que mientras las compañías consideren que existe un riesgo significativo de que las reglas cambien luego de las elecciones de 2027, prevalecerán las estrategias defensivas y la búsqueda de flexibilidad en la contratación, con predominio del empleo informal y del autoempleo. Solo si se convencen de que el proceso es “permanente”, argumentó, se animarán a “tomar decisiones de corte permanente” y a crear más puestos de trabajo formal, en un país donde la frontera entre empleo registrado y precarizado sigue siendo uno de los principales ejes del debate económico y social.
