Los precios internacionales del petróleo registraron este miércoles un nuevo salto y el Brent del Mar del Norte se ubicó en 99,67 dólares por barril, quedando a las puertas de la barrera de los 100 dólares, en medio de la escalada de ataques entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz. El avance, de más de 1% en la jornada, se produjo en un contexto de creciente tensión geopolítica en Medio Oriente y de creciente preocupación en los mercados financieros por el impacto que un encarecimiento prolongado de la energía podría tener sobre la inflación y las futuras decisiones de tasas de interés en Estados Unidos.

Los operadores del mercado atribuyeron el repunte de los precios al temor a una interrupción del suministro de crudo desde Oriente Medio, luego de nuevos ataques cruzados contra buques y objetivos militares en la zona del estrecho de Ormuz, una vía marítima por la que transita cerca de una cuarta parte del petróleo y gas que se comercializa en el mundo. El Brent, referencia internacional, llegó así a un nivel que no alcanzaba desde julio, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, también subió más de 1% y se encaminó hacia los 95 dólares por barril, un registro que no marcaba desde junio.

La tensión se agravó después de que el régimen iraní anunciara un ataque contra una base militar estadounidense en Jordania, en respuesta a recientes bombardeos de Estados Unidos contra buques iraníes que navegaban en el estrecho de Ormuz. Teherán presentó la acción como represalia por el lanzamiento de misiles balísticos contra un buque de guerra estadounidense, en un nuevo episodio de la cadena de ataques y contraataques que desde hace semanas viene afectando al tránsito marítimo en la región. Washington, por su parte, había advertido en días previos que respondería a cualquier agresión que pusiera en riesgo la seguridad de sus fuerzas y la libertad de navegación en esta ruta estratégica.

La escalada militar no sólo ha encarecido el crudo, sino que también ha golpeado a las bolsas mundiales, que operan con retrocesos ante el temor de los inversores a un nuevo ciclo de presiones inflacionarias. Un petróleo cercano a los 100 dólares o por encima de ese umbral podría trasladarse rápidamente a los precios de la energía, los combustibles y el transporte, complicando el escenario para los bancos centrales que aún combaten los efectos de la última ola inflacionaria global. En Wall Street, los principales índices ya habían mostrado semanas atrás una reacción negativa cuando el barril superó los 90 dólares, en paralelo con nuevas operaciones militares de Estados Unidos contra objetivos iraníes.

Analistas del sector energético vienen advirtiendo desde comienzos de año que una guerra abierta o un cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría llevar al petróleo de forma sostenida por encima de los 100 dólares, con consecuencias significativas para la economía mundial. Firmas consultoras y bancos de inversión han revisado al alza sus proyecciones de precios, situando al Brent en un rango de entre 85 y 95 dólares bajo un escenario de tensión prolongada, y por encima de los tres dígitos si la crisis escala y se compromete el flujo de exportaciones desde la región. En este contexto, el nuevo salto del Brent hasta rozar los 100 dólares es leído en los mercados como una señal clara de la vulnerabilidad del abastecimiento global frente a la incertidumbre en Medio Oriente y la ausencia, por ahora, de una vía diplomática que garantice la reapertura plena y segura del estrecho de Ormuz.

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