La calma habitual del barrio Ranqueles, en la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa, se vio alterada por un episodio que generó conmoción entre los vecinos: un niño de 5 años fue atacado por un perro de raza dogo argentino mientras caminaba junto a su familia por la vía pública. Según el relato de su madre, Daiana Flores, el menor sufrió heridas en distintas partes del cuerpo y el hecho pudo haber tenido consecuencias aún más graves. El ataque ocurrió en la zona de calle 31 entre 40 y 42, donde el animal se abalanzó sobre el chico y lo mordió, provocando lesiones que luego fueron documentadas en fotografías difundidas en redes sociales.

Tras el incidente, el niño tuvo que recibir atención médica inmediata. De acuerdo con lo que explicó la madre, en el momento del ataque el pequeño llevaba puesto un buzo y una campera de algodón, prendas que no fueron suficientes para amortiguar la fuerza de las mordidas del dogo. Las imágenes compartidas por Flores muestran marcas de mordeduras en varias partes del cuerpo del menor, evidenciando la violencia del episodio y la vulnerabilidad del niño frente a un perro de gran porte. Aunque no se detalló el diagnóstico médico completo, la familia remarcó que el impacto emocional del hecho fue tan fuerte como el físico.

La denuncia tomó estado público luego de que la madre decidiera contar lo sucedido en redes sociales y acompañar su testimonio con fotografías de las lesiones de su hijo. En su descargo, Flores expresó su profunda preocupación por la presencia de perros de gran porte sueltos en la vía pública y advirtió que el ataque podría haber terminado en tragedia. La mujer subrayó que la ropa del niño no logró evitar que el animal le provocara heridas, lo que, según su mirada, refuerza el riesgo que representan estos animales cuando no cuentan con el debido control de sus dueños.

Además de visibilizar el caso en plataformas digitales, la madre decidió realizar una presentación judicial para dejar asentado el hecho y reclamar que se investiguen las circunstancias del ataque. La exposición policial busca establecer responsabilidades sobre el propietario del dogo argentino y determinar si el animal se encontraba suelto sin supervisión o si existieron otros factores que facilitaron la agresión. El caso se suma a una serie de episodios recientes en el país que reavivan el debate sobre la tenencia responsable de razas consideradas potencialmente peligrosas y las medidas de prevención necesarias para evitar nuevos ataques.

En el barrio Ranqueles, el hecho generó inquietud entre los vecinos, que manifestaron temor ante la posibilidad de que perros de gran porte circulen sin control en calles donde diariamente transitan niños y familias. La preocupación se extiende más allá de este caso puntual y reactiva reclamos hacia las autoridades municipales para reforzar las normas de control animal, las sanciones a los dueños negligentes y las campañas de concientización sobre convivencia segura entre personas y mascotas. Mientras tanto, la familia del niño se concentra en su recuperación física y emocional, al tiempo que espera avances en la causa iniciada tras el ataque, con la esperanza de que lo ocurrido sirva para evitar nuevos episodios de este tipo.

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